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Portugal: parte II

Si leísteis el post anterior os hacía una breve introducción al país vecino de Portugal. Os recomendaba Oporto que a mi me encantó y me llevé un maravilloso recuerdo. Pero no quiero que os llevéis una impresión errónea de este país y solo visitéis esos sitios con más renombre como Lisboa, Aveiro, Faro, etc. 

Hay un montón de pueblecitos y villas de las que os vengo a hablar hoy que sin duda os fascinarán y que se encuentran en el centro del país;en concreto de Caldas de Rainha, Obidos, Peniche, Nazaret y Bombarral. 

Son los sitios en los que veraneaba de pequeña así que les tengo especial cariño. Para los que no lo sepan, media parte de mi familia materna nació en Pó, un pueblo muy pequeño cerca de estos lugares de los que os voy a hablar. Así que si me queréis acompañar en este viaje, id haciendo las maletas...

Caldas de Rainha

Se trata de una pequeña villa de origen medieval que consta de 50000 habitantes situada en el centro de Portugal. Sus calles tranquilas son empinadas y el centro es peatonal. Puedes pasear y disfrutar del centro histórico lleno de tiendas, terrazas y cafeterías. 

Destaca la praça de la República donde todos los días tiene lugar un mercado lleno de fruta y verdura fresca, flores, cestería y otros artículos de artesanía. Lo ideal es pasear y empaparte del olor de unos buenos tomates o pararte a charlar con los lugareños que te ofrecerán gustosos muestras de sus quesos o de sus característicos altramuces. Se trata de un mercado antiguo donde los agricultores de la zona llevan sus productos a la venta y que merece la pena visitar si pasas por esta ciudad. El mercado se celebra por la mañana así que no esperes ver nada a partir de la una; enseguida recogen para ir a comer. 

También es de obligada visita el parque Dom Carlos I, donde hay un pequeño lago lleno de cisnes y patos con una frondosa vegetación que invita al turista a dar un paseo tranquilo, e incluso si quieres, dar un paseo en barca.  Tiene un bonito quiosco, está lleno de bancos para descansar y cuenta con un pequeño lugar de juegos para niños. En un lateral del parque puedes ver el viejo hospital termal que consta de unos edificios de belleza extraordinaria que actualmente está abandonado pero para el que próximamente el ayuntamiento tiene planeada una reforma. 

Muy cerca y todavía dentro del parque tienes el museo de José Malhoa. Para los caldenses esta es una parte preferida de su ciudad donde se refugian del sol abrasador en verano a la sombra de los arboles y disfrutan de sus paseos diarios. 

Si te gusta el arte en general, no puedes perderte el museu da cerámica,  donde reúnen piezas de cerámica portuguesa de la zona. 

Para ir a comer tienes un montón de restaurantes familiares donde podrás por poco dinero y que te servirán comida local. Si eres de los que prefieres comer rápido, existe gran cantidad de cadenas de comida rápida para todos los gustos.

Como ya dije en el antiguo post, os recomiendo un apartamento donde podáis tener la libertad de moveros a vuestro aire; podéis encontrar apartamentos con estancia de una semana por 350€. 

Lo que si os recomiendo es que os mováis en coche porque allí las comunicaciones entre pueblos no son muy abundantes.

No te pierdas un paseo por sus calles adoquinadas ni tampoco la tranquilidad que se respira en el parque Dom Carlos I.






Óbidos

Se trata de una preciosa villa medieval declarada patrimonio nacional, situada a 80 kms de Lisboa. Su castillo, construido en el siglo XII, junto con sus callejuelas empedradas y casas tradicionales, invitan al viajero a perderse por sus calles y a disfrutar de las cuidadas buganvilas que adornan este maravilloso entorno. 

Soy una enamorada de esta ciudadela, lo tengo clarísimo y volvería una y mil veces más si estuviera cerca de este pueblo. Para visitarla, mejor entra por la Porta da Vila, donde podrás apreciar los azulejos típicos blancos y azules. Puedes seguir por la rúa direita, que te llevará directamente al castillo, pero si prefieres puedes recorrer a pie la fortificación desde unas escaleras que conducen a un estrecho paseo por la ciudad amurallada. 

Tambien verás la Igreja de Sao Pedro que es una iglesia medieval situada a los pies del castillo. Su escalera de caracol es la más típica para hacerse fotos, la encontrarás llena de gente con sus cámaras. 

Si tu opción ha sido seguir de frente según entras por la porta da vila, caminarás por una callejuela llena de adoquines y tiendas de souvenirs que venden productos típicos portugueses. La loza es protagonista allá donde vayas, junto con los objetos de corcho como bolsos, posavasos, bisutería, etc. También destacan los souvenirs de azulejos, los gallos de Barcelos, los cuadros del pueblo de Óbidos , etc. Si lo tuyo es la gastronomía, podrás llevarte una botella de la famosa Ginja de Óbidos, que es un licor típico de esta villa. Puedes degustarlo en el momento en una copa de chocolate en la que echan el licor para que "te lo bebas y luego te comas el vaso". Tal cual. Muy recomendable si te gusta el chocolate y eres de bebidas fuertes. Si llevas niños, tienen una versión sin alcohol que ellos también pueden probar.

A las afueras de la villa, encontrarás un acueducto, que a día de hoy se ha convertido en un megaparking para coches y autobuses. 

Las fotos nos enseñan un paraje idílico porque el pueblo es realmente precioso pero como todo, el turismo está más que extendido. Así que no os penséis que vais a llegar y podréis hacer unas fotos de ensueño; las calles están llenas de gente porque no sólo vamos los turistas en coche, suele haber una media de 15 autobuses y el pueblo en sí no es muy grande. Eso si, para una mañana o una tarde entera tenéis. 

Cada año esta villa celebra la feria internacional del chocolate y engalana sus calles de guirnaldas, decoración gastronómica y multitud de puestos de bombones y chocolates. Hay actividades para los niños, cursos de repostería para los adultos y el ambiente es más que llamativo para pasar un gran día en familia. También destaca el festival medieval que se celebra en verano.

No te pierdas un paseo por el muro del pueblo donde contemplarás una preciosa vista de los alrededores ni tampoco la entrada por la Porta da Vila para admirar sus característicos azulejos. 

















Peniche

Aquí se encuentra la cuna del surf, así que si eres amante de las olas, ya estás organizando un viaje a este pueblo costero. A partir de Septiembre y hasta bien entrado Marzo, surfistas de todo el mundo visitan esta pequeña península en busca de enormes olas que cabalgar.  

Es la segunda ciudad portuaria del país, con una industria pesquera muy potente y muy asociada al turismo. Destaca la fortaleza del siglo XVI, la Prâça forte de Peniche que en su momento fue una cárcel, en el régimen de Salazar y que ahora está ocupado por el Museo Municipal

Desde Peniche puedes visitar las Islas Berlengas, que son un conjunto de islas casi vírgenes situadas muy cerca de la ciudad y a las que puedes acceder en ferry. En ellas podrás disfrutar de la fortaleza de Sâo Joâo Baptista, que se eleva sobre las aguas cristalinas del océano en estrechos puentes de arcos. 

Si te gusta admirar el mar sin más, visita el Cabo Carvoeiro, considerado el punto más occidental de Portugal. Sus preciosos acantilados no te dejarán indiferente y si te gustan las olas, lleva la cámara, harás unas fotos para enmarcar. 

Si prefieres tirarte al sol, tienes la playa de Baleal, una playa de arena fina de 4 kilómetros de extensión y que está comunicada con la isla de Baleal. Verás muchos surfistas con sus tablas y también te sorprenderá la cantidad de cortavientos que lleva la gente a la playa. Allí el aire es bastante fuerte, por eso el lugar es llamado "el tubo europeo". Si lo que vas buscando temperatura de mediterráneo olvídate, y mejor ni entres en el agua, a no ser que lleves el neopreno, está bastante fría. 

Para comer destacan las caldeiradas, los pescados frescos a la parrilla o el bacalao, y si es acompañado de un buen vino mejor que mejor.

No te pierdas el ambiente surf, sus preciosos atardeceres y sus mágicas olas. 












Nazaré 

Nazaré es una villa portuguesa muy típica situada a unos 100 kilómetros de Lisboa. Es uno de los pueblos más visitados por su pintoresca orografía y es el lugar perfecto para pasar unas tranquilas vacaciones.

Tiene una bonita playa de arena y cuenta con un acantilado al que puede accederse por carretera o bien por un tranvía cremallera. Sus preciosas vistas desde el Miradouro do Suberco es una de sus mayores atracciones.

El origen de este pueblo está ligado a una bonita leyenda: cuentan que el alcalde de Porto de Mós estaba de cacería cerca de la zona con una densa niebla cuando divisó un venado y salió en su persecución. Cabalgó a gran velocidad hasta que se dio cuenta que iba a gran velocidad en dirección al acantilado sin que pudiera frenar y morir en la caída. Milagrosamente su caballo clavó las patas en el peñasco salvando la vida del alcalde. Al bajar de su caballo, acudió a la cueva a rezar a la virgen y mandó construir La ermita de la memoria, donde vemos el milagro retratado en unos característicos azulejos. Esta leyenda dio lugar al nacimiento de Nazaré. Bonita ¿Verdad?

Otra peculiaridad de esta villa es que en su praia do Norte existe un cañón marino subacuático de cinco kilómetros, lo que provoca que se formen olas descomunales de hasta 30 metros de altitud. De hecho, los mejores surfistas acuden cada año a este pequeño pueblo para cabalgar las olas más grandes de todo Portugal.  No es ninguna broma, si vais supongo que sea en verano, pero si os pilla un temporal haced caso a las indicaciones de los lugareños, ellos sí que saben de lo que hablan, de hecho no es el primer accidente que ocurre en sus playas. Eso sí, recordad que seguimos en el Atlántico y que el agua está bastante fría.

Sus calles estrechas llenas de hotelitos, casas pintadas de blanco, tiendas de suvenirs, puestos de frutos secos y sus hospitalarias y simpáticas gentes harán de vuestra estancia unas vacaciones para recordar. Acuérdate del calzado cómodo, sus calles no son aptas para tacones.

Muchas mujeres visten con el traje regional típico: una falda encima de otra hasta completar siete faldas en total. Completan esta vestimenta con un pañuelo en la cabeza y así pasean por la villa haciendo sus quehaceres cotidianos y sumándole mucho interés turístico al pueblo. De hecho, puedes comprar la típica muñequita en alguna de las tiendas de esta villa.

Su gastronomía se basa en pescados frescos, caldeiradas, sardinas asadas, arroces y en general, las parrillas de pescado.

Te aconsejo que si subes al acantilado, lo hagas en el elevador, no es caro, subirás en 5 minutos y te evitarás las caravanas y el buscar aparcamiento. También te recomiendo que escojas un día despejado, asegúrate que no haya nubes ¡¡ninguna!! la niebla puede jugarte una mala pasada y que cuando llegues arriba no veas la bonita panorámica. Si te gusta hacer fotos, este sitio te encantará y no te digo al atardecer, es mágico.

Allí podéis visitar el Faro de Nazaré, la Igreja de Nossa Senhora de Nazaré y también la Ermita da memoria. 

No te pierdas su magnífico arenal dorado, las casetas de rayas y sus agitadas olas. Si te gusta más callejear, sus estrechas avenidas se convertirán en el foco de todas tus fotos. 










Bacalhôa Buddha Eden (Bombarral) 

Por último, os voy a hablar del último descubrimiento que hemos hecho la última vez que fuimos a Portugal: el Bacalhôa Buddha Eden. Se trata del jardín oriental más grande de Europa y está en la pequeña localidad de Bombarral. La Quinta dos Lóridos es un recinto de 35 hectáreas que fue construido como protesta a la destrucción de los Budas gigantes de Bamyam en Afganistán en 2001.

Tiene muchísimas estatuas de budas de diferentes tamaños y materiales llegando a sobrepasar las 200 esculturas. Podremos encontrar carpas, dragones, soldados, y un sinfín de budas por todo el jardín. Se estima que se usaron más de 6000 toneladas de mármol y granito para construir el lugar. Alucinante, ¿verdad?

Su paseo nos transporta al mundo oriental en el que encontraremos una belleza extraordinaria que admirar. Cuidado hasta el más mínimo detalle, está lleno de plantas, flores, palmeras y árboles frutales, así que es fácil ver jardineros o trabajadores haciendo sus labores de mantenimiento. Es capaz de transportarte a otro punto del planeta: cuando caminas por su jardín sientes una tranquilidad y paz increíbles mientras disfrutas del paisaje y de sus esculturas.

Tiene una galería donde hay exposiciones temporales que pueden ser muy interesantes para ver. También tiene a disposición de los niños un tren para dar un paseo por todas las instalaciones.

Si por el contrario, vas en pareja y os gustan los vinos, te recomiendo que degustes los productos locales producidos allí mismo en su bodega. Para esto, tendrías que reservar con antelación,

Por cierto, no os había comentado el precio: es irrisorio, son 4 € y su recorrido te puede llevar unas 3 o 4 horas así que a mi criterio, merece la pena.

Las fotos que os enseño son de hace bastantes años, donde todavía estaban en construcción, no te asustes si ves máquinas excavadoras, ahora el lugar ha cambiado bastante y es absolutamente fascinante.

No te pierdas su visita el quiosco que tienen en el lago central ni tampoco te olvides de hacer fotos con el mayor buda del parque, que mide 55 metros, eso si te coge en la foto. 














Y hasta aquí por hoy. Espero que os haya gustado esta guía y que os animéis a visitar los lugares tan bonitos que tiene nuestro país vecino. Ya sabéis, para cualquier cosa preguntadme que os ayudaré encantada. 

¡¡¡Hasta el siguiente post!!!
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